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¿Se acerca la solución rusa?

Texto original: Aljazeera
Autor: Salama Kayleh
Fecha: 15/05/2013
El anuncio de un acuerdo ruso-estadounidense en torno a una solución para Siria tal vez haya sorprendido a algunos que consideraban que “la lucha internacional” se sigue librando entre el “imperialismo estadounidense” y el “socialismo ruso”.
Pero era algo “natural” a la luz de los acontecimientos internacionales que han seguido a la crisis financiera y que han afectado a EEUU en primera instancia y le han hecho revisar su expansión en el mundo y sus alianzas. Ello también le ha obligado a trabajar para lograr un consenso con Rusia en cuestiones internacionales, de cara a evitar una alianza de Rusia con China que le cierre la posibilidad de seguir siendo una gran potencia tras convencerse de que su potencial para “gobernar el mundo” ya no es tal.
Como ya hemos dicho muchas veces, Rusia luchaba para obtener a Siria tras perder sus alianzas con la de caída la Unión Soviética, y con la tendencia del nuevo capitalismo en Siria a mirar hacia Occidente, especialmente EEUU, donde los nuevos hombres de negocios padecían una pasión occidental. Tras reducirse sus capacidades marítimas necesitó aún más a Siria como lugar en que poner su pie en el Mediterráneo, un proyecto que comenzó en 1981 y que se detuvo por las presiones estadounidenses sobre Hafez al-Asad. En consecuencia quería una resolución internacional sobre “sus intereses legítimos en Siria”, especialmente de EEUU.
EEUU se alejó de la zona después de que sus prioridades en la región se limitaran a Asia y el océano Pacífico y por ello, se quedó mirando lo que sucedía en Siria “desde lejos” sin ninguna injerencia directa y tal vez tampoco indirecta, y decidió no llevar a cabo una intervención militar ni armar a la oposición, insistiendo en que la solución es política.
Su necesidad de acercarse a Rusia le permitía, por tanto, desentenderse de Siria después de creer poco después de la ocupación de Iraq que podía lograr un cambio en ella en el marco de la “reconfiguración” de la zona sobre una base sectaria.Pero fracasó (al parecer como resultado de la competición por el dominio de Siria entre Turquía, que logró un peligroso acuerdo estratégico, y Francia, que apoyaba el cambio de poder; pero hay quien veía que todo impulso estadounidense de dominar Siria debía detenerse, y quizá aquí destaca el papel de Sarkozy del que se decía que había destapado el golpe militar que se estaba preparando).
Así era natural que se lograra un acuerdo EEUU-Rusia de “vender” Siria a Rusia, a cambio de los intereses en otros lugares que podremos apreciar tal vez tras el encuentro entre Obama y Putin el próximo mes.
Obama, desde 2012, ha declarado que “Rusia debe patrocinar la etapa de transición en Siria, como sucedió en Yemen”. Pero Rusia entonces apoyó el salvaje ataque militar que comenzó contra Baba Amro, y después contra todas las ciudades y regiones de Siria, partiendo de su miedo al dominio por parte de los combatientes armados sobre las ciudades en caso de que comenzase un traspaso de poder (como declaró Lavrov, ministro de Exteriores ruso, en una entrevista con los ministros de Exteriores árabes en la Liga Árabe en aquel momento).
Con ello, se metió hasta el fondo en el fango sirio y se convirtió en cómplice de la lucha, una lucha que se extiende en vez de retroceder, y donde la fuerza de las brigadas armadas ha aumentado en vez de descender, y ya dominan amplias zonas de Siria.
Tal vez, la “estupidez imperialista” rusa ha empujado a EEUU a explotar esto para alargar la lucha y expandir la destrucción y la muerte, y así debilitar a Siria como país y dejársela destruida a Rusia en herencia. Sin embargo, la política estadounidense sigue partiendo de que Siria es una porción para Rusia.
EEUU se ha beneficiado de la magnitud del papel de las fuerzas armadas y del retroceso de las capacidades de las autoridades, y también de la incapacidad rusa de comprender que abandonar a Bashar al-Asad y hacer realidad un proceso de transición de poder es una necesidad, para convertirse en parte de la solución. EEUU pidió a Rusia que llevara a cabo el traspaso de poder, pero el fracaso ruso obligó a la vuelta de EEUU como parte de la solución: Rusia necesita el papel de ayudante de EEUU.
A pesar de las declaraciones que insinuaban la existencia de disputas entre ambos lados sobre “la interpretación” de los puntos del acuerdo de Ginebra, había un “plan efectivo” para lograr unos puntos del acuerdo. EEUU jugó el papel de “broker” para organizar a la oposición siria “exterior” (la interior ya la habían organizado los rusos), lo que le hizo implicarse en una solución según el diseño ruso.
Eso es lo que se vio cuando se creó la Coalición Nacional Siria, y es el papel que juega después de que los Hermanos dominen la Coalición, y se haya provocado el fracaso de la iniciativa de Moaz al-Jatib, pues se intenta rediseñar la situación para ser parte de la solución.
Ello ha quedado patente en los intentos estadounidenses de que los Amigos de Siria adoptaran el Acuerdo de Ginebra según la interpretación rusa, y de frenar a los países que han trabajado desde el inicio de la revolución en conformar una alternativa que sirva a sus intereses, o que ha apoyado a fuerzas fundamentalistas y salafistas para llevar a Siria a una lucha sectaria que aborte la revolución.
Rusia, por supuesto trabaja para organizar a las fuerzas en el poder que pueden formar parte de la solución, y quizá trabaje también para frenar el papel iraní, especialmente porque Rusia es quien protege a Irán internacionalmente, y por tanto, no puede chocar con él.
En este contexto, se conforma el gobierno de transición “con plenos poderes”  y se echa tierra sobre “la era asadiana”. Naturalmente, el punto de divergencia que siempre aparece es “el futuro de Bashar al-Asad”, pues EEUU apuntaba la necesidad de que dimitiera mientras Rusia se negaba a que su dimisión fuera el preludio de la solución, y partía de la necesidad de dejar el asunto para una etapa posterior.
¿Estamos entonces ante una solución cercana?
Quizá. Y así es como parece según lo que está sucediendo en la práctica, pues parece claro y sin ningún tipo de duda que hay un acuerdo ruso-estadounidense. En cuanto al resto de detalles, pueden ser tratados cuando se haga realidad, ya que no es necesario que dicho acuerdo lleve a una solución rápida y pueden aparecen complicaciones que retrasen la posibilidad de lograr una solución. No obstante, el horizonte de la solución está claro y el camino hacia él ha comenzado a pavimentarse.
Sin embargo, creo que para que la solución tenga éxito, debe de quedar claro que esta exige el “fin” de Bashar a-Asad, una cuestión importante para lograr dos puntos esenciales. El primero convencer a los sectores principales del pueblo de que se ha logrado un paso importante, pues no es posible una “estabilidad” sin ello, y tampoco es posible convencerse de que un paso dado taerá “la calma” sin que termine el gobernó de la familia Asad. Al menos este paso ha de darse, como en el resto de países árabes que han presenciad revoluciones y donde se ha acabado con los presidentes.
Lo segundo es rebajar la tensión que se ha acumulado durante la revolución y que ha puesto a varios sectores del pueblo contra el resto. No discutiremos aquí el contexto que ha impuesto eso, pero las fuerzas del régimen no podrán mantenerse en el poder (en el marco del gobierno de transición) sin un paso como este. Esto recaerá sobre todos los que empujaron a que se perpetraran todas estas masacres y toda esta destrucción.
A la luz de todo esto, puede decirse que el paso puede darse, pero el objetivo de la revolución iba más allá de la eliminación de cargos, y si la realidad objetiva impone ahora este diseño, las peticiones del pueblo seguirán siendo el motor de la movilización popular continua, que no se detendrá hasta que cambie el modelo económico y se funde un Estado democrático y civil.
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Entrevista amb Salameh Kayleh “cridem a l’esquerra mundial a recolzar la revolució siriana (català/castellano)

por Lluita Internacionalista

Miércoles, 08 de Mayo de 2013 13:10
Salameh Kayleh és un escriptor marxista sirià d’origen palestí. El 23 d’abril de 2012 va ser detingut, empresonat i torturat per publicar a Damasc una revista d’esquerres on es deia que “Per alliberar Palestina, volem que caigui el règim”.

Entrevista amb Salameh Kayleh

 “Cridem a l’esquerra mundial a recolzar la revolució siriana”

 Salameh Kayleh és un escriptor marxista sirià d’origen palestí. El 23 d’abril de 2012 va ser detingut, empresonat i torturat per publicar a Damasc una revista d’esquerres on es deia que “Per alliberar Palestina, volem que caigui el règim”. Va ser alliberat després de tres setmanes de detenció i expulsat a Jordània. Va donar llavors entrevistes sobre les tortures que va sofrir en els serveis d’informació de l’exèrcit de l’aire, en el districte d’Al Umawiyin, i fins i tot a l’hospital militar. Salameh Kayleh va néixer a la ciutat palestina de Bir Zeit, prop de Ramalah. Després dels seus estudis a Bagdad, es va instal·lar a Damasc. És autor de nombrosos escrits sobre el nacionalisme àrab, l’imperialisme i l’actitud inacceptable d’una gran part de l’esquerra àrab enfront dels règims dictatorials. Salameh Kayleh havia estat empresonat ja en 1992. Va passar quatre anys a la presó. Va ser torturat i sotmès a aïllament.

El seu procés va tenir lloc en 1996 i va ser condemnat a vuit anys de presó. Va ser alliberat al març de 2000 després d’haver passat els dos últims anys de presó a la presó de Tadmor. Des de la seva sortida, prossegueix el seu combat per la justícia social i les llibertats polítiques a Palestina, als països àrabs i a Síria. Declarava al maig de 2012: “Si poguéssiu veure la força moral dels joves detinguts, fins i tot, després d’haver sofert horribles tortures, comprendríeu que aquest règim no pot sobreviure”. És un dels membres del comitè coordinador de la campanya “L’esquerra amb la revolució siriana”. L’entrevistem a Tunísia durant el Fòrum Social Mundial.

Lluita Internacionalista- Quin és la naturalesa de la revolució siriana?

 Salameh Kayleh. És una revolució d’un poble empobrit i durament colpejat per l’atur. Una revolució popular per desfer-se d’un règim opressor. En els darrers anys el règim havia seguit una política neoliberal que va transformar el model econòmic per basar-ho en el sector serveis i el turisme, en benefici d’una petita minoria. La taxa d’atur està entre el 30 i el 33%, el salari mínim amb prou feines aconsegueix a cobrir una cinquena part de les necessitats bàsiques. El 80% de la població viu en la pobresa. Les revolucions en altres països àrabs van ser una motivació per al poble sirià, que va començar a reaccionar. És una revolució de classes populars contra un règim liberal i mafiós. Les consignes de la revolució no només reclamen llibertat i democràcia, també justícia social.

 La repressió del règim ha portat a un procés de militarització del que va començar com una mobilització popular.

 Clar, la repressió de les mobilitzacions populars va ser brutal des del principi. El règim va construir la seva estratègia en funció de les conclusions que va extreure de les revolucions a Tunísia i a Egipte: que aquests règims van caure perquè no van llançar una repressió a gran escala contra el poble. Per això Al-Assad va decidir utilitzar des del principi totes les formes de violència per reprimir. Durant els primers mesos ho va fer amb la policia i les milícies, i des de finals de juliol de 2011 va llançar a l’exèrcit per prendre el control de totes les ciutats i pobles revoltats. Després de sis mesos de revolució pacífica, els revolucionaris es comencen a plantejar que cal utilitzar les armes per defensar les manifestacions. Això va suposar la militarització de la revolució. La majoria dels joves que estan armats avui són els que estaven al capdavant de les manifestacions pacífiques. Crec que és alguna cosa natural: els revolucionaris han de trobar mecanismes per respondre a la repressió i defensar-se. Fa poc, fins i tot el règim va reconèixer que al principi era una revolució pacífica. La lluita armada és una resposta a la repressió.

Quins organismes populars han sorgit del procés revolucionari?

 La revolució va néixer de forma espontània. El règim mai va sospitar que un poble empobrit podria aixecar-se. Els Germans Musulmans, per exemple, no tenien presència dins del país perquè des de la massacre de Hama estaven reprimits i la majoria vivia en l’exili. La revolució va sorgir d’un poble que no estava polititzat ni enquadrat políticament i que no tenia una experiència revolucionària. Hi ha participació de quadres d’organitzacions opositores, però a nivell individual, no en el marc dels seus partits. També s’han implicat les bases dels partits comunistes, després de trencar amb les seves direccions còmplices del règim. Cap partit juga un paper en aquesta revolució. Una part de les organitzacions ha rebutjat la reclam popular d’enderrocar al règim i defensa una reforma; altres organitzacions s’han aliat amb els Germans Musulmans per reivindicar una intervenció estrangera. Ni els uns ni els altres han pensat una estratègia per organitzar la revolució. Per això són els joves revolucionaris els qui han pres totes les decisions i dirigeixen el procés. En aquest context, hi ha grups de joves marxistes que s’han començat a organitzar per donar una perspectiva. És en aquest marc que es va construir la Coalició de l’Esquerra Siriana i altres grups marxistes que participen en la revolució. Hi ha altres grups de naturalesa progressista, democràtica i laica, però la militarització de la revolució els ha afeblit.

I els germans musulmans han tractat d’imposar-se.

 Perquè la lluita armada exigeix un suport financer i logístic, sobretot perquè els joves que la van iniciar no tenien experiència política prèvia ni tampoc preparació militar. Aquest és un dels problemes de la revolució siriana, avui. En aquestes condicions, els Germans Musulmans han tractat d’imposar-se i de controlar la revolució, amb un suport mediàtic i financer dels països del Golf per donar la imatge d’una revolució islamista. Han utilitzat les necessitats financeres d’alguns grups armats per imposar-los consignes islamistes, però malgrat tot segueixen sent febles. Això incita a l’Aràbia Saudita a començar a enviar yihadistes a Síria per fer fracassar la revolució i que no arribi a les seves portes. L’Aràbia Saudita no ha deixat de finançar al règim sirià, fins i tot, després de l’esclat de la revolució. També els altres països del Golf. El seu objectiu és enviar grups islamistes perquè la revolució es converteixi en una guerra confessional. I ara hi ha confrontacions armades entre els grups revolucionaris i els que han vingut de l’estranger. I també hi ha manifestacions populars contra els yihadistes a les zones alliberades.

L’imperialisme ha tractat de frenar l’ona revolucionària a Tunísia, a Egipte, a Líbia i a Síria. Quin paper juga?

 En primer lloc cal definir qui és l’imperialisme. Ara com ara, Rússia també juga un paper imperialista. Durant dècades la única potència que tenia un paper a la zona ha estat els Estats Units, però ara les coses han canviat. Des de 2008, els Estats Units han retrocedit a la regió i han decidit que la seva prioritat és el Pacífic. A Tunísia i a Egipte es van recolzar en l’exèrcit per controlar les caigudes dels règims, però en veure que les coses no jugaven al seu favor han buscat altres estratègies, com la sortida iemenita, de substituir al dictador pel seu número dos. A Líbia, Els estats Units no volien la caiguda de Gadafi, però la pressió francesa els va portar a repartir-se els interessos conjuntament amb França: per això, un mes després de la revolució van acceptar la intervenció de l’OTAN. La seva participació a la intervenció militar va ser molt limitada. A Bahrain, Aràbia Saudita va liquidar la revolució. I a Síria, els Estats Units miren més lluny: al principi no demanaven la caiguda del règim, tenien una posició molt ambigua; després van decidir lliurar Síria a Rússia, en el marc del seu repartiment del món. També està França, que intenta recuperar la seva influència a la regió, Turquia, que busca no perdre el que va guanyar en els acords amb Al-Assad i Qatar, que tenia relacions molt estretes amb el règim sirià, pensava que el règim cauria ràpidament, i ha treballat amb França i amb Turquia per trobar una alternativa que preservi els seus interessos.

 Tots aquests interessos estan representats en el Consell Nacional Sirià, que està dominat pels Germans Musulmans. Tota la seva estratègia és demanar una intervenció militar estrangera. Però com aquesta no s’ha donat per l’acord entre Rússia i Estats Units, el CNS ha quedat molt afeblit. El principal rol imperialista és el de Rússia, que ha recolzat militar i financerament al règim des del principi.

 Com explica aquest suport de Putin a Bachar?

 La relació entre Rússia i Síria pràcticament va desaparèixer després de la caiguda de la URSS i, de fet, quan Bachar va arribar al poder va apartar a tots els quadres militars formats a Rússia. Però el règim va recuperar els contactes amb Moscou perquè el defensés en l’escena internacional a canvi de garantir els seus interessos al país, sobretot en el sector del gas i el petroli i la seva única base militar en el Mediterrani, que està en el port sirià de Tartus. Tot apunta que buscaran una solució a la iemenita: substituir a Bachar per un altre alt càrrec del règim i garantir així la seva continuïtat, amb un govern transitori format amb sectors de l’oposició.

Com a palestí, com valora la relació del règim sirià amb l’estat sionista?

Des dels anys 80, l’estratègia del règim sirià s’ha basat en la pau i ha treballat per aconseguir una espècie d’equilibri militar amb l’estat sionista. Durant els anys 90 va haver-hi negociacions, però no van arribar a un acord. Quan Bachar va arribar al poder va haver-hi contactes directes: Mazher al-Assad, germà de Bachar, es va reunir amb generals israelians. En 2005 quan Estats Units va imposar un embargament sobre Síria, el règim va reprendre les negociacions amb Tel Aviv. Diversos polítics israelians van declarar que els Estats Units impedien que els líders israelians establissin contactes directes amb Damasc. Tot això va ser després de l’assassinat de Rafik Hariri, el primer ministre libanès. En aquell moment els Estats Units pensaven ampliar el seu domini a la regió a través de governs confessionals com el de l’Iraq. Però les negociacions secretes del règim amb els israelians mai es van tallar. Després van passar a ser obertes, amb la mediació de Turquia. Però, de l’atac a la Flotilla, Erdogan va començar a alçar la veu contra Israel i va ser Bachar qui va viatjar a Istanbul per demanar que no trenqués les relacions. El règim utilitzava a Hamàs i Hezbollah només per a pressionar a Israel per arribar a un acord.

La seva organització, la coalició de l’esquerra siriana, va publicar una Carta oberta a l’esquerra mundial reclamant un suport per a la revolució siriana.

Cridem a tota l’esquerra mundial a tenir una posició unificada i clara en suport a la revolució siriana. En la carta hem tractat d’analitzar les posicions d’aquells sectors de l’esquerra que recolzen al règim assegurant que és víctima d’una conspiració imperialista. Rebatem aquests arguments per explicar la naturalesa de la revolució. Espero que hi hagi un diàleg seriós per arribar a construir una aliança de l’esquerra àrab i mundial en suport a la revolució siriana i a l’esquerra siriana perquè pugui jugar un paper més important en el procés. Espero que el congrés que es celebrarà a Tunísia al proper mes de juny contribueixi a aquest debat. Vull agrair l’esforç de Lluita Internacionalista en l’impuls d’aquesta campanya.

 http://www.kaosenlared.net/territorios/t2/internacional/item/56151-acte-de-suport-a-la-revoluci%C3%B3-siriana-a-barcelona-dissabte-11-de-maig-catal%C3%A0/castellano.html

 Més informació sobre la revolució siriana

Entrevista con Salameh Kayleh

“Llamamos a la izquierda mundial a apoyar la revolución siria”

Salameh Kayleh es un escritor marxista sirio de origen palestino. El 23 de abril de 2012 fue detenido, encarcelado y torturado por publicar en Damasco una revista de izquierdas donde se decía que “Para liberar Palestina, queremos que caiga el régimen”. Fue liberado después de tres semanas de detención y expulsado a Jordania. Dio entonces entrevistas sobre las torturas que sufrió en los servicios de información del ejército del aire, en el distrito de Al Umawiyin, e incluso en el hospital militar. Salameh Kayleh nació en la ciudad palestina de Bir Zeit, cerca de Ramalah. Tras sus estudios en Bagdad, se instaló en Damasco. Es autor de numerosos escritos sobre el nacionalismo árabe, el imperialismo y la actitud inaceptable de una gran parte de la izquierda árabe frente a los regímenes dictatoriales. Salameh Kayleh había sido encarcelado ya en 1992. Pasó cuatro años en prisión. Fue torturado y sometido a aislamiento.

Su proceso tuvo lugar en 1996 y fue condenado a ocho años de prisión. Fue liberado en marzo de 2000 tras haber pasado los dos últimos años de cárcel en la prisión de Tadmor. Desde su salida, prosigue su combate por la justicia social y las libertades políticas en Palestina, en los países árabes y en Siria. Declaraba en mayo de 2012: “Si pudierais ver la fuerza moral de los jóvenes detenidos, incluso tras haber sufrido horribles torturas, comprenderíais que ese régimen no puede sobrevivir”. Es uno de los miembros del comité coordinador de la campaña “La izquierda con la revolución siria”.  Le entrevistamos en Túnez durante el Foro Social Mundial.

Lucha Internacionalista- ¿Cuál es la naturaleza de la revolución siria? 

Salameh Kayleh. Es una revolución de un pueblo empobrecido y duramente golpeado por el paro. Una revolución popular para desembarazarse de un régimen opresor. En los últimos años el régimen había seguido una política neoliberal que transformó el modelo económico para basarlo en el sector servicios y el turismo, en beneficio de una pequeña minoría. La tasa de paro está entre el 30 y el 33%, el salario mínimo apenas alcanza a cubrir una quinta parte de las necesidades básicas. El 80% de la población vive en la pobreza. Las revoluciones en otros países árabes fueron una motivación para el pueblo sirio, que empezó a reaccionar. Es una revolución de clases populares contra un régimen liberal y mafioso. Las consignas de la revolución no sólo reclaman libertad y democracia, también justicia social.

La represión del régimen ha llevado a un proceso de militarización de lo que empezó como una movilización popular.  

Claro, la represión de las movilizaciones populares fue brutal desde el principio. El régimen construyó su estrategia en función de las conclusiones que extrajo de las revoluciones en Túnez y en Egipto: que esos regimenes cayeron porque no lanzaron una represión a gran escala contra el pueblo. Por eso Al-Assad decidió utilizar desde el principio todas las formas de violencia para reprimir. Durante los primeros meses lo hizo con la policía y las milicias, y desde finales de julio de 2011 lanzó al ejército para tomar el control de todas las ciudades y pueblos sublevados. Después de seis meses de revolución pacífica, los revolucionarios se empiezan a plantear que hay que utilizar las armas para defender las manifestaciones. Esto supuso la militarización de la revolución. La mayoría de los jóvenes que están armados hoy son los que estaban al frente de las manifestaciones pacíficas. Creo que es algo natural: los revolucionarios tienen que encontrar mecanismos para responder a la represión y defenderse. Hace poco, incluso el régimen reconoció que al principio era una revolución pacífica. La lucha armada es una respuesta a la represión.

¿Qué organismos populares han surgido del proceso revolucionario?

La revolución nació de forma espontánea. El régimen nunca sospechó que un pueblo empobrecido podría levantarse. Los Hermanos Musulmanes, por ejemplo, no tenían presencia dentro del país porque desde de la masacre de Hama estaban reprimidos y la mayoría vivía en el exilio. La revolución surgió de un pueblo que no estaba politizado ni encuadrado políticamente y que no tenía una experiencia revolucionaria. Hay participación de cuadros de organizaciones opositoras, pero a nivel individual, no en el marco de sus partidos. También se han implicado las bases de los partidos comunistas, tras romper con sus direcciones cómplices del régimen. Ningún partido juega un papel en esta revolución. Parte de las organizaciones han rechazado la reclamación popular de tirar al régimen para defender una reforma; otras se han aliado con los Hermanos Musulmanes para reivindicar una intervención extranjera. Ni unos ni los otros han pensado una estrategia para organizar la revolución. Por ello son los jóvenes revolucionarios quienes han tomado todas las decisiones y dirigen el proceso. En este contexto, hay grupos de jóvenes marxistas que se han empezado a organizar para dar una perspectiva. Es en este marco que se construyó la Coalición de la Izquierda Siria y otros grupos marxistas que participan en la revolución. Hay otros grupos de naturaleza progresiva, democrática y laica, pero la militarización de la revolución les ha debilitado.

Y los hermanos musulmanes han tratado de imponerse.

Porque la lucha armada exige un apoyo financiero y logístico, sobretodo porque los jóvenes que la tomaron no tenían experiencia política previa ni tampoco preparación militar. Este es uno de los problemas de la revolución siria, hoy. En estas condiciones, los Hermanos Musulmanes han tratado de imponerse y de controlar la revolución, con un apoyo mediático y financiero de los países del golfo para dar la imagen de una revolución islamista. Han utilizado las necesidades financieras de algunos grupos armados para imponerles consignas islamistas, pero a pesar de todo siguen siendo débiles. Esto incita a Arabia Saudí a empezar a enviar jihadistas a Siria para hacer fracasar la revolución y que no llegue a sus puertas. Arabia Saudí no ha dejado de financiar al régimen sirio, incluso después del estallido de la revolución. También otros países el golfo. Su objetivo es mandar grupos islamistas para que la revolución se convierta en una guerra confesional. Y ahora hay confrontaciones armadas entre los grupos revolucionarios y los que han venido del extranjero. Y también hay manifestaciones populares contra los jihadistas en las zonas liberadas.

El imperialismo ha tratado de frenar la ola revolucionaria en Túnez, en Egipto, en Libia y en Siria. ¿Qué papel juega?

En primer lugar hay que definir quién es el imperialismo. Hoy por hoy Rúsia también juega un papel imperialista. Durante décadas la única potencia que tenía un papel en la zona han sido los Estados Unidos, pero ahora las cosas han cambiado. Desde 2008 Estados Unidos ha retrocedido en la región y ha decidido que su prioridad es el Pacífico. En Túnez y en Egipto se basaron en el ejército para controlar las caídas de los regímenes, pero al ver que las cosas no jugaban a su favor han buscado otras estrategias, como la salida yemení, de sustituir al dictador por su número dos. En Libia no querían la caída de Gaddafi, pero la presión francesa les llevó a repartir los intereses entre Francia y Estados Unidos: por ello, un mes después de la revolución aceptaron la intervención de la OTAN. Su participación en la intervención militar fue muy limitada. En Bahrein, Arabia Saudí liquidó la revolución. Y en Siria, Estados Unidos mira más lejos: al principio no pedían la caída del régimen, tenían una posición muy ambigua; después decidieron entregar Siria a Rusia, en el marco de su reparto del mundo. Y también está Francia, que intenta recuperar su influencia en la región, y Turquía, que busca no perder lo que ganó en los acuerdos con Al-Assad. Y Qatar, que tenía relaciones muy estrechas con el régimen sirio, pensaba que el régimen caería rápidamente, y ha trabajado con Francia y con Turquía para encontrar una alternativa que preserve sus intereses.

Todos estos intereses están representados en el Consejo Nacional Sirio, que está dominado por los Hermanos Musulmanes. Toda su estrategia es pedir una intervención militar extranjera. Pero como ésta no se ha dado por el acuerdo entre Rusia y Estados Unidos, el CNS ha quedado muy debilitado. El principal rol imperialista es el de Rusia, que ha apoyado militar y financieramente al régimen desde el principio.

¿Cómo explica este apoyo de Putin a Bachar?

La relación entre Rusia y Siria prácticamente desapareció después de la caída de la URSS y, de hecho, cuando Bachar llegó al poder apartó a todos los cuadros militares formados en Rusia. Pero el régimen recuperó los contactos con Moscú para que le defendiera en la escena internacional a cambio de garantizar sus intereses en el país, sobre todo en el sector del gas y el petróleo y su única base militar en el Mediterráneo, que está en el puerto sirio de Tartus. Todo apunta que buscarán una solución a la yemenita: sustituir a Bachar por otro alto cargo del régimen y garantizar así su continuidad, con un gobierno transitorio formado con sectores de la oposición.

¿Como palestino, cómo valora la relación del régimen sirio con el estado sionista?

Desde los años 80 la estrategia del régimen sirio se ha basado en la paz y ha trabajado para conseguir una especie de equilibrio militar con el estado sionista. Durante los años 90 hubo negociaciones, pero no llegaron a un acuerdo. Cuando Bachar llegó al poder hubo contactos directos: Mazher al-Assad, hermano de Bachar, se reunió con generales israelíes. En 2005 cuando Estados Unidos impuso un embargo sobre Siria, el régimen reemprendió las negociaciones con Tel Aviv. Varios políticos israelíes declararon que Estados Unidos impedía que los líderes israelíes establecieran contactos directos con Damasco. Todo esto fue después del asesinato de Rafik Hariri, el primer ministro libanés. En aquél momento Estados Unidos pensaba en ampliar su dominio en la región a través de gobiernos confesionales como el de Iraq. Pero las negociaciones secretas del régimen con los israelíes nunca se cortaron. Después pasaron a ser abiertas, con la mediación de Turquía. Después del ataque a la Flotilla, Erdogan empezó a elevar la voz contra Israel y fue Bachar quien viajó a Istambul para pedirle que no rompiera las relaciones. El régimen utilizaba a Hamás y Hezbollah sólo para presionar a Israel para llegar a un acuerdo.

Su organización, la coalición de la izquierda siria, publicó una Carta abierta a la izquierda mundial reclamando un apoyo para la revolución siria.

Llamamos a toda la izquierda mundial a tener una posición unificada y clara en apoyo a la revolución siria. En la carta hemos tratado de analizar las posiciones de aquellos sectores de la izquierda que apoyan al régimen asegurando que es víctima de una conspiración imperialista. Rebatimos estos argumentos para explicar la naturaleza de la revolución. Espero que haya un diálogo serio para llegar a construir una alianza de la izquierda árabe y mundial en apoyo a la revolución siria y a la izquierda siria para que pueda jugar un papel más importante en el proceso. Espero que el congreso que se va a celebrar en Túnez en junio contribuya a este debate. Quiero agradecer el esfuerzo de Lucha Internacionalista en el impulso de esta campaña.

 http://www.kaosenlared.net/territorios/t2/internacional/item/56151-acte-de-suport-a-la-revoluci%C3%B3-siriana-a-barcelona-dissabte-11-de-maig-catal%C3%A0/castellano.html

Mas información sobre la revolución siria

Font: kaosenlared.net

Dos horas, un país y numerosas divisiones

“¿Cómo ves la situación en Siria?” “Muy bien”. Y sonríe con ironía amarga.

“La situación se alarga, todos los que predijeron el momento de la caída ha acabado frustrados”, por eso él no tiene problema en decir que está convencido de que el régimen se va a marchar, pero que el problema sigue siendo cuándo. Esa es la predicción de futuro que hace Salama Kayleh, Salameh Keilah o cualquier cosa semejante, ya que su nombre se ha transcrito de múltiples maneras.

Tras encontrarme con él en un café de Beirut, plasmo a continuación las conclusiones a las que hemos llegado, poniendo énfasis en puntos que me han llamado la atención, a lo largo de un par de horas de intercambio de opiniones, matizaciones y aclaraciones sobre una revolución que él vivió durante meses en primera persona y en sus propias carnes, al ser detenido y torturado por el régimen en 2012, experiencia que ya había vivido años atrás cuando engrosó la lista de intelectuales prisioneros de conciencia.

El mayor problema que ve en el lado revolucionario es la falta de un verdadero liderazgo político y una falta de integración de la actividad militar (-“cada uno trabaja de forma individual”-); sin embargo, no todo se reduce a eso: “El problema está también en la propia estructura interna del régimen”. ¿En qué momento va a desmembrarse? “Parece que hay una brecha en el régimen, no general, sino en el propio núcleo duro: hay quien cree que el camino que se ha tomado es un error y quien está determinado a seguir con la represión”. Por eso Bashar al-Asad en su último discurso propuso una iniciativa de varios puntos. ¿Por qué iba a hacerlo si no?” Era su forma de intentar buscar una solución a esa división.

Pero si por algo se puede caracterizar la revolución siria es por eso precisamente: las divisiones. Entre ellas, la provocada en la Coalición Nacional por la iniciativa de Moaz al Jatib que proponía un diálogo con condiciones con miembros del régimen. Como observa Salama, la iniciativa “recibió el apoyo de muchos dentro, incluidos militares”, y la Coalición Nacional se vio obligada a apoyar. “Parece ser que Al Jatib coordina con Lajdar Brahimi, porque comprende que EEUU lo que quiere es traerse a Rusia de su parte para que no se alíe con China”. Y esta iniciativa es una forma de lograr una unión de la comunidad internacional que suponga el principio del fin. “Si ello no se da, solo queda un golpe interno, pero ¿cuándo se dará? O sea, ¿cuándo, por ejemplo, van a matar a Bashar o a alguien de su entorno?” Es sabido que hay muchos que, desde dentro del régimen, colaboran con la oposición y los activistas, “incluso miembros de la seguridad que filtran datos”, pero eso no basta. Hace falta una verdadera incisión en el régimen.

Y así pasamos a otra incisión que da miedo de cara al futuro, la que se ha producido en el seno de la sociedad siria, entre los que apoyan al régimen –en su mayoría por intereses derivados de su alianza con el mismo o adoctrinados para ello-, y los que s oponen a él, que en varias zonas ha tomado un cariz sectario, tremendamente simplificado como una lucha entre suníes y alauíes. “Hay muchos alauíes que se han quejado por mandar a sus hijos a morir al ejército en su lucha para salvar al régimen”, que ha reclutado especialmente en esas zonas esperando que la pertenencia confesional les impulsara a alistarse, y aprovechando la pobreza en la zona (está bien estudiado cómo muchas zonas alauíes se han empobrecido igual que el resto con las políticas del régimen o simplemente no se han beneficiado en absoluto de compartir confesión con el clan gobernante). A esto han de sumarse los recientes combates internos entre clanes alauíes en la zona de la costa, lo que rompe el esquema simplificado del sectarismo.

Salama lo explica así: una cosa es la “presencia sectaria” y otra muy diferente la “conciencia sectaria”. “La mera presencia no presupone la conciencia”. “En Siria la presencia sectaria es una realidad, pero no se era consciente de ello: lo que diferenciaba a un cristiano de un musulmán era que el primero iba a la iglesia y el segundo a la mezquita, sobre todo en las zonas rurales, porque la verdadera división observable en Siria era regional, más concretamente rural-urbana”. Como en la ciudad los comerciantes son en su mayoría suníes “fueron ellos los que se volvieron más extremos en su definición frente al otro, para proteger sus intereses”. Es lo mismo que hizo Hafez al-Asad al llegar al poder, “se rodeó de los ‘hijos del campo’ para consolidar su poder, de su gente, de la zona de Jableh, mientras que en tiempos de Salah Jadid (que le precedió al mando del Baaz y contra quien Hafez se rebeló) este se apoyó en Tartús y sus alrededores”, en clara oposición regional.

Seún Salama, la presencia sectaria no se activa como conciencia si no es por la incidencia de un “elemento externo” que provoque que uno “se defina como, por ejemplo, cristiano, por oposición a los musulmanes”. Y cita como ejemplo que antes de la guerra civil libanesa, los cristianos fueron los más “sectarios” porque les interesaba mantener esa distinción que el Mandato francés les había dado. A fin de cuentas, todo obedece a intereses políticos.

En el caso de Siria, cita como factor desencadenante de la conciencia sectaria durante la revolución al Frente de Al-Nusra, “que es resultado de un entendimiento entre Arabia Saudí y el régimen, que liberó a yihadistas detenidos en sus cárceles” para acabar con la revolución. Este Frente “no es como, por ejemplo, Ahrar al-Sham, la mayoría de cuyos miembros estuvieron en la cárcel de Seidnaya -algunos al volver de luchar de Iraq (donde divergieron con Al-Qaeda por no considerar el asesinato de civiles iraquíes lícito) y otros antes de ir-, y que sufrieron el ataque a la cárcel en 2006” Mientras que Ahrar al-Sham “tienen un proyecto, que es derrocar al régimen, y no se vislumbra en ellos un discurso sectario, el Frente de Al-Nusra tiene otro cometido, otro proyecto: asustar a los alauíes”, y por eso apareció cuando se daban protestas en las zonas de mayoría alauí. Ese es el factor externo que ha provocado una escisión entre alauíes y suníes, una escisión de conciencia de diferencia, que en muchos casos se une a que ciertos alauíes se han beneficiado del régimen, “y si no se juzga a los que han cometido delitos, puede provocar actos de venganza porque hay quien ha sufrido mucho la represión del régimen y ve en los que se han beneficiado de él un enemigo”. No obstante, asegura que “juzgar a la parte de la revolución que ha cometido crímenes es una cuestión que ha de plantearse también”, porque ahora mismo la revolución está en una “especie de situación de caos”. Ahora bien, es muy optimista al ver cómo, con la práctica retirada del ejército de las zonas del norte, la gente está protestando contra Al-Nusra y sus intentos de imponer la sharia, como ya se han quejado de los tribunales militares del ESL en zonas como Bustan al-Qasr en Alepo.

De vuelta al Frente de Al-Nusra, asegura que no son ellos los que están logrando los avances militares, sino que en muchas ocasiones el aparato mediático se las está atribuyendo y al cuenta Salama, como anécdota, que hubo un periodista que fue detenido por dicho Frente después de decir que el ESL había liberado una localidad en la provincia de Deir Ezzor. “Se atribuyen igualmente las explosiones del régimen, igual que el régimen hacía antes, que sacaba comunicados de grupos yihadistas atribuyéndose atentados. Ahora tiene un grupo que hace vídeos reclamando su autoría” en casos a todas luces atribuibles al gobierno, como en la explosión de Damasco. Sobre dicha explosión se han apuntado varias pistas para acusar al régimen como que no había cobertura móvil en la zona y que los puntos de control se habían alejado levemente de la zona el día anterior, puntos que por cierto, por su cantidad, “harían imposible la entrada de un coche bomba en la zona”.

Así pues, este grupo no tiene otra misión que ser el factor que haga de la conciencia en potencia una conciencia en acto, o lo que es lo mismo, hacer de los ritos religiosos una identidad, complicando el panorama para la Siria del mañana, por mucho que algunos justifiquen sus actos. “Yo les digo: ¿De qué te sirve un grupo que tiene ese discurso? Es contraproducente no solo para la revolución, sino para el país”, sentencia.

Naomí Ramírez Díaz